Liberados dos ejemplares macho de quebrantahuesos en los Picos de Europa

‘Biziele’ y ‘Güeña’ han dejado atrás sus jaulas. A escasos metros de la majada de Belbín, dentro del Parque Nacional de los Picos de Europa. Ese fue el lugar elegido para soltar ayer a estos dos ejemplares de quebrantahuesos cedidos por el departamento de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente del Gobierno de Aragón y con los que se pretende reintroducir una especie desaparecida de la zona hace casi cien años. Las condiciones climatológicas eran «formidables». El viento soplaba como debía hacerlo y los que esperaban ser testigos directos y privilegiados del primer vuelo de las aves se quedaron con las ganas.

Faltaban quince minutos para la una de la tarde cuando José Carlos González, miembro de la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ), abría con muchísima cautela la primera de las jaulas, la de ‘Güeña’. Lo hacía desde debajo de la estructura metálica naturalizada con lana y piedras de tres metros de altura y 2,20 de anchura. Tres minutos después la directora general de Recursos Naturales, Fina Álvarez, daba la orden para la apertura de la puerta de ‘Biziele’. Pero ninguno de los dos pájaros se sentía todavía seguro para salir al exterior. Ambos ladeaban la cabeza para obsevar a su alrededor. «Cuando están asustados no ponen el cuerpo en la dirección donde está el peligro, solo giran la cabeza, para no perder tiempo si tienen que huir», explicaba Gerardo Báguena, vicepresidente de la FCQ.

Tras varios aleteos, a la una de la tarde era ‘Güeña’ el primero en dar el paso. Poco a poco avanzó hasta asentarse en una de las rocas más altas de la colina. La imagen era irrepetible. Su silueta se dibujaba en el horizonte mientras se oía a dos águilas culebreras sobrevolando la zona. Más miedoso aguardaba ‘Biziele’, hasta que por fin, 25 minutos después que su compañero, salía al exterior para posarse en el lado izquierdo de la que era su jaula. Los dos pájaros batían sus alas desde su sitio, sin acercarse el uno al otro. «Están haciendo lo que tenían que hacer», exclamaban orgullosos los técnicos.

Pero ninguno voló, como tampoco lo hizo ‘Atilano’ el día de su suelta hace ya un par de años. Una circunstancia que no pilló por sorpresa a quienes observaban el avance de estos animales. «No se sabe cuando alzarán el vuelo, puede que tarden un día o dos, o que cuando nos demos la vuelta ya lo hayan hecho», destacaba José Carlos González.

Desde Aragón se desplazó hasta la zona Pablo Munilla, director general de Conservación del Medio Ambiente, quien explicaba que «los Picos son un lugar estupendo para colaborar y compartir ventajas y alegrías». «Asturias mantiene el compromiso con este proyecto. Esperamos que tenga tanto éxito como hasta ahora», añadía Fina Álvarez. Tampoco faltó a la cita con losquebrantahuesos Rodrigo Suárez Robledano, codirector del Parque de los Picos de Europa, para valorar como extraordinario que «el Parque sea la sede de un programa experimental para la reintroducción de la especie» y como excepcional que los pollos «generen biodiversidad en el entorno, ya que muchos de los que lo visitan son personas especializadas en la fauna».

Han sido 40 días los que los animales han permanecido en las jaulas para cumplir el programa de capacitación y formación «de manera exitosa». «Ahora vendrán días complejos, de mucha tensión porque la labor que deberían hacer sus padres es suplida por el equipo técnico, que coman lo que tienen que comer, que se alejen de los factores de riesgo y que ganen confianza», manifestaba Báguena.

Mientras, ‘Chloe’, la hembra de quebrantahuesos, permanece aún en la jaula. Está teniendo un crecimiento más lento, algo propio de esta especie pero por prudencia se ha optado por esperar unas jornadas más para soltarla.

En cuanto a los otros quebrantahuesos que viven en los Picos, “Atilano” ha podido ser visto hace unos días en la zona de Següencu, en Cangas de Onís, y “Deva” y su “novio”, el pirenaico “Casanova”, continúan “muy unidos en la zona del Cares, según Báguena, con una actitud “territorial” que hace concebir “bastantes esperanzas” de que este mismo año nazcan quebrantahuesos en la cordillera.

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