El esquivo Arrendajo (Garrulus glandiarus)

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El arrendajo es un córvido de mediano tamaño y hábitos netamente forestales, que se alimenta tanto de invertebrados como de frutas y semillas. Tiene la costumbre de enterrar una parte de los frutos que recolecta, con lo que contribuye a la expansión de las masas forestales. Ruidoso y gregario, este pájaro de vistoso plumaje se extiende por buena parte de las áreas boscosas de nuestro país, alcanzando sus mejores densidades en el norte peninsular.

Clasificación: Orden Passeriformes; familia Corvidae

Longitud: 32-35 cm.

Envergadura: 54-58 cm.

Identificación: Esta ave, de aspecto inconfundible, se aleja bastante de la imagen sombría de otros componentes de la familia de los córvidos, pues presenta un plumaje dominado por los tonos ocres, con ciertos tintes rosados y grisáceos, los cuales se tornan blanquecinos en la zona anal. En la cabeza —algo voluminosa y dotada de un fuerte pico— resultan muy característicos el píleo —eréctil, grisáceo y listado de negro— y una visible bigotera negra (dibujo 1). Las alas lucen un llamativo diseño, con un panel de plumas de color azul turquesa —franjeado de negro y blanco— en el hombro, y otro blanco, muy conspicuo, sobre todo en vuelo. El obispillo también es blanco y llamativo cuando el ave despliega las alas, lo que contrasta fuertemente con la negra cola (dibujo 2). No hay diferencias significativas entre sexos en lo referente al plumaje. Los jóvenes son semejantes en patrón a los adultos, aunque algo más parduzcos y con colores menos vivos en general.

Canto: Cuando se mueve en grupo, el arrendajo emite a menudo un ronco y áspero kraack, que suele tornarse muy estridente en situaciones de alarma. En ocasiones reclama con otros sonidos más agudos, imitando a un ratonero o a un azor: kaiá-kaiá-kaiá. El canto de celo —que acontece a finales del invierno— es curiosamente discreto si se compara con los gárrulos reclamos habituales, y consiste en un traqueteo variado, a ratos parecido al sonido de una curruca.

Meses en los que puede verse en España: Todo el año

Hábitat: Ocupa todo tipo de bosques, si bien prefiere los caducifolios y de coníferas, donde se instala especialmente en las zonas más aclaradas y en el límite de las masas forestales. En buena parte de España habita cambién en bosques esclerófilos, como encinares y alcornocales; puede frecuentar zonas suburbanas y parques.

Alimentación: Como la mayoría de los córvidos, se trata de un ave oportunista y omnívora, que adapta su alimentación a las disponibilidades que en cada momento le ofrece su hábitat. Así, durante la primavera y el verano muestra unos hábitos fundamentalmente insectívoros, pues come grandes cantidades de orugas, lombrices, saltamontes y escarabajos, que complementa con huevos y pollos de otras aves y con algunos frutos silvestres y cultivados. En otoño e invierno, cuando los invertebrados escasean, se incrementa el consumo de diferentes frutos, como castañas, bellotas o escaramujos. Es característica su costumbre de enterrar bellotas y otros frutos para disponer de ellos durante la época más desfavorable, con lo que contribuye a la expansión del bosque. En las ocasiones en las que se aproxima a zonas humanizadas, el arrendajo no duda en disponer de todo tipo de restos y basuras, de los que obtiene una fuente segura de alimento durante todo el año.

Reproducción: El periodo reproductor se inicia a mediados de abril, momento en el que ambos miembros de la pareja construyen un elaborado nido en forma de cuenco en alguna horquilla de un árbol. La puesta consta de cuatro a ocho huevos de color verdoso y es incubada por la hembra durante 16-18 días, transcurridos los cuales -normalmente a finales de mayo- nacen los pollos. El cuidado de la prole corre a cargo de ambos progenitores, aunque es la hembra la que suele realizar la mayor parte de las cebas. Pasados 19-23 días desde su nacimiento, los jóvenes abandonan el nido, aunque todavía continúan varias semanas más por los alrededores recibiendo alimento de sus padres. Cuando alcanzan su total independencia, no es infrecuente que los grupos familiares permanezcan unidos en pequeños bandos. No suelen existir segundas puestas, tan sólo puestas de reposición si se malogra la primera.

Amenazas y conservación: Dada su gran adaptabilidad y sus hábitos generalistas en lo relativo a la dieta, no presenta problemas relevantes de conservación en nuestro territorio. Localmente, sin embargo, la especie puede verse afectada por episodios de deforestación o incendios forestales.

 

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