El lobo, motivo de desacuerdo en los Picos de Europa

Es noticia del 3 de junio de 2014.

La gestión del lobo en el conjunto de Asturias genera controversia, más aún cuando se centra en un territorio protegido como es el Parque Nacional de los Picos de Europa. Esta diferencia de posturas se ha vuelto a poner de manifiesto durante la comisión de trabajo para determinar los criterios de gestión del cánido en este espacio y ayer quedó patente una vez más en el Patronato del Parque celebrado en la localidad leonesa de Posada de Valdeón. Allí el representante de los ganaderos, Valeriano Remis, trasladó la satisfacción de este sector por la decisión de mantener los controles sobre el lobo, aunque estos se restrinjan a situaciones «excepcionales» cuando se «den una serie de circunstancias». También en Posada de Valdeón la representante de los ecologistas en el Patronato del Parque, Laura López Varona, explicó los motivos por los que abandonaron la comisión.

Los conservacionistas entregaron ayer un escrito en el que se detallan los aspectos con los que no están de acuerdo ni con la gestión del lobo en el espacio protegido ni con la labor del grupo de trabajo. En primer lugar cuestionan los datos sobre el censo de lobos en el Parque que ofrecen los especialistas «porque nos dijeron que podían concretar el número de lobos que había pero luego no demuestran nada y nos piden que hagamos un acto de fe». López Varona indica que a nivel oficial «se habla de 6 manadas en el Parque, dos de ellas en Asturias, pero no dicen si se incluye la que exterminaron unos cazadores el invierno pasado en Cantabria». También critica la diferente interpretación de los datos que dice se hace a nivel oficial. «Cuando acuden a un juez consideran a un cachorro como un lobo adulto, pero cuando se trata de censos o lobos abatidos para sumar un lobo adulto se necesitan tres cachorros», asegura.

La manera en la que se contabilizan los daños sobre la ganadería es otra de las causas por las que los conservacionistas abandonaron el grupo de trabajo. López Varona asegura que existen casos de daños contabilizados dos veces y otros en los que se deja una res enferma para que sea atacada por el lobo y poder así cobrar las indemnizaciones. Para evitar los errores y picaresca los conservacionistas reclaman la elaboración de un protocolo de comunicación y actuación que evite estas situaciones. Los ecologistas piden además que se adopten medidas preventivas para evitar los daños del lobo, como la instalación de cercados o el uso de mastines.

Los conservacionistas rechazan que, según afirman, los lobos que los cazadores de León están abatiendo en su vertiente del Parque no figuren como bajas en el censo del espacio protegido. También «la declaración del Cuera como zona libre de lobos». Según López Varona esto implica que «se estén matando lobos en el Parque para que no pasen al Cuera, cuando la ley de parques nacionales establece una política periférica de protección que no se está cumpliendo». Por último la ecologista destaca que, tras dos años sin realizarse batidas en el Parque a consecuencia de la suspensión cautelar de las mismas decretada por los tribunales, «desde que subió el ganado a los puertos el 25 de abril no ha habido daños». Para López Varona este hecho respalda la tesis doctoral que afirma que los daños sobre el ganado aumentan al realizarse controles sobre el lobo.

Por su parte Valeriano Remis celebró la decisión de mantener los controles, «que es algo que siempre hemos pedido», así como los desbroces y quemas controladas. El representante de las organizaciones agrarias en el Parque explicó que, aunque existe un borrador sobre las conclusiones de la comisión de trabajo sobre la gestión del lobo en el Parque, aún no se ha redactado un documento formal que las recoja para ser sometido a votación. Por este motivo los acuerdos alcanzados, con el rechazo de los conservacionistas, aún carecen de oficialidad.

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