Diez elementos que definen a Asturias

La Reserva Natural

Éste es, quizá, el principal recurso de Asturias. El omnipresente binomio de mar/montaña tiene su referente en los grandes parques naturales de la Cordillera Cantábrica (Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, Somiedo, Las Ubiñas-La Mesa, Redes, Ponga, Picos de Europa) y en los paisajes protegidos de los valles centrales y una gran parte del litoral, a los que sumar otras figuras menores como las reservas o los monumentos naturales.

El Oso

Aunque mora en Pirineos y otros lugares de la Cordillera Cantábrica, la población de oso pardo asturiano es un emblema de la lucha por conservar el hábitat natural, su flora y su fauna. En el occidente, al sur de Cangas del Narcea, se encuentra también el principal santuario del oso, y también existe una Fundación para preservar la especie y hacer campañas de concienciación que, al menos entre los escolares, han tenido un gran éxito. En los últimos años se han obtenido buenos resultados en la cría de oseznos, todo un récord para una especie que estuvo al borde de la extinción. Las referencias al plantígrado generan rutas temáticas en Somiedo o en el valle de Teverga y Quirós, por donde discurre la Senda del Oso.

El bable

El asturiano no ha tenido la fortuna de otras lenguas peninsulares, aunque se está avanzando mucho en su recuperación, y ya ha sido declarada cooficial por muchos concejos, contando en el presente con unos 350.000 hablantes. En los 18 concejos del occidente, sin embargo, la política lingüística de Asturias a veces ha chocado con el respeto a la amplia comunidad hablante del gallego, dispuesta entre Eo y Navia, que la Academia de la Llingua Asturiana considera como una lengua nueva, a rala, también denominada gallego-asturiano, y es utilizada por 40.000 personas.

El Reino Asturiano y el prerrománico

La bandera de Asturias está presidida por la Cruz de la Victoria, y para sus habitantes sigue constituyendo un orgullo, impreso en el imaginario colectivo, el haber sido el primer reino cristiano de la península tras la invasión árabe. En tal sentido Covadonga, episodio mitificado por el nacionalismo español, ha dado lugar a uno de los mayores faros de asturianismo: el culto a la Santina. El principal legado de aquel reino incipiente es el denominado como arte asturiano, que destaca por la presencia de edificios que se anticipan en muchos aspectos al románico, así como por su orfebrería.

La minería

No se puede entender la historia contemporánea de Asturias, ni su realidad presente, sin tener en cuenta el desarrollo de la minería y de los altos hornos a partir de finales del siglo XVIII. La explotación del carbón y el nacimiento de la siderurgia promovieron el desarrollo de las comunicaciones (ferrocarril, puerto de Gijón), estimularon el éxodo rural y generaron un gran movimiento obrerista reivindicativo, bien organizado, protagonista de la célebre Revolución de 1934.

La impronta indiana

Junto con Galicia, la antaño rural, hiperpoblada, minifundista y empobrecida Asturias, que más allá de la revolución agraria del maíz y la patata, y la aún tímida explotación minera de las cuencas, ya no tenía más canales para su desarrollo, aportó un gran contingente de emigrantes a la gran epopeya americana, con destino al Mar del Plata, México o las colonias del Caribe. Los que hicieron dinero allende los mares, además de promover sociedades culturales, educativas, asistenciales y recreativas en sus pueblos y comarcas, construyeron elegantes villas y mansiones, casi siempre con especies tropicales en sus jardines (sobre todo palmeras), que hoy salpican el territorio poniendo una nota de exotismo.

La sidra

A falta de vino, que tan solo se elabora en la zona de Cangas del Narcea, la sidra se ha convertido en la bebida nacional asturiana, con un culto que se extiende por espichas, llagares, chigres o sidrerías, sin olvidar la presencia de grandes fábricas como la de El Gaitero (Villaviciosa), que la producen acampanada. El escanciado de la sidra es algo más que una técnica, se convierte en un rito para disfrutar en buena compañía los culines. Con más de 100 llagares activos, Asturias cuenta una comarca turística que lleva el nombre de la Sidra, y también con un centro de interpretación temático en Nava.

La fabada

Otra vez la gastronomía, ahora de la mano de un plato que con no ser específico de Asturias, aquí ha alcanzado su máxima expresión. La fabada ha trascendido las fronteras de la comunidad y se ha convertido en el principal referente de la cocina asturiana, derivando también hacia propuestas marineras (fabes con almejes) o de la montaña (fabes con jabalí)

Los pueblos guapos

Reflejan ese cariño especial de los habitantes por su patrimonio y el ornato de las viviendas. El proceso tiene su máxima expresión en el premio Pueblo Ejemplar, concedido anualmente por la Fundación Príncipe de Asturias a concejos, localidades o entidades que se han distinguido por el cuidado de su patrimonio material e inmaterial de su territorio.

Les piragües

Son muchos los deportes que concitan el sentimiento asturiano, pero ningún acontecimiento ha adquirido tanto protagonismo como el Descenso Internacional del Sella, que cada año se desarrolla entre Arriondas y Ribadesella.

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