Los pisos de vegetación en los Picos de Europa

En los Picos de Europa se dan diversos pisos de vegetación.

El primero de ellos es el colino, que se extiende desde la línea de costa hasta los 400 m. Es el dominio de los prados y los robles, acompañados de avellanos, alisos, arces y fresnos. Estos últimos suelen podarse en otoño. Los suelos aparecen tapizados de helechos y el verde se convierte aquí en color eterno. Este piso ha sido historicamente transformado por el hombre, que ha aclarado el bosque para plantar otro tipo de árboles, como castaños y nogales, y para ofrecer pastos al ganado. En algunos enclaves aún quedan manchas del bosque original cantábrico, robledales u encinares, coloreadas con las flores de especies típicas del sotobosque, como escaramujos y madreselvas. De ves en cuando surgen formidables especies de tejo, acebo, alcornoque o laurel, también encontramos narcisos, orquídeas, siemprevivas, ranúnculos y toda una multitud de flores. 

El siguiente piso es el montano, que llega hasta los 1.700m y presenta condiciones de humedad y temperatura ideales para que prosperen los hayedos. Aceos, majuelos, endrinos o groselleros acompañan al haya y forman un precioso conjunto. 
Cuando las hayas desaparecn debido al fuego o al hacha son sustituidas por el brezo blanco, el arándano y la retama. El haya es una especie exigente que nos soporta la sequía ni la exposición continuada al sol, por eso prefiere vivir en la umbría de valles cerrados, donde apenas permite el crecimiento de otras especies arbóreas. De ahí el cobrenombre de “dama cruel”, porque las condiciones de sombra que impone sólo son buenas para su propia propagación. Es un árbol que crece despacio pero puee superar los 300 años de edad y los 30 m de altura. En sus bosques, el suelo está tapizado de hojas que, por la acción de muchos seres vivos, acabarán transformadas en suelo fértil de la mejor calidad. Los lugares más soleados o más secos son para el roble albar y el abedul.  Otro árbol respetado en esta tierra es el tilo; de cuando en cuando el bosque depara la sorpresa de algunos ejemplares adultos -de hasta 30 m. de altura- que se podan en verano para aprovechar sus flores, de las que se obtiene la tila. Los bosques se acaban en el piso montano.

El siguiente piso, por encima de los 1800 m. y hasta los 2400 es el subalpino. En las cumbres que superan esta altura aparece el piso alpino, aunque las condiciones climáticas son similares, con temperaturas muy bajas en invierno y largos periodos de reposo por la presencia de nieve. Sólo crecen algunos enebros rastreros, acompañados por gayubas, arándanos, genistas y pastizales naturales, también conocidos como camperas, que han sostenido una intensa actividad ganadera desde la Prehistoria. La gran diversidad de especies de gramíneas y leguminosas proporciona un alto valor ecológico a estos prados de altura. Y otro tanto sucede con las pedrizas, ricas en endemismos botánicos exclusivos de la Cordillera Cantábrica; casi todas estas plantas son rastreras, en forma de roseta, y están perfectamente adaptadas al frío, la ausencia de suelo y el corto periodo vegetativo.

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