Historia del pastoreo en los Picos de Europa

Los pastores de los Picos de Europa acompañan a sus rebaños en las épocas anuales en busca de pasto. El camino comprende desde la subida más alta a las majadas de los Picos en primavera hasta la caida de las primeras nieves para bajar a los pueblos. Todo está rodeado por un paisaje con un abrupto relieve y un clima cambiante. Todo los pueblos que salpican el territorio de los Picos están situados en los sitios más rocambolescos, rodeando a los macizos, donde llega la blanca mano de la nieve, donde hay pastos que segar, siempre atentos a la época de escasez; los invernales con cabañas para la ganadería y sus pastores, nos regalan la vista con esas cabañas rodeadas de fresnos o con muros a media altura para retener a los rebaños con pasto.

Los caminos nos dirigen hacia los puertos utilizados por el ganado cuando van “de muda” en dirección a las brañas o vegas, en busca de la hierba nutritiva y fresca de esa época. Con la caida de las primeras nieves, el ganado retorna camino a los pueblos. Durante el invierno es tiempo de establos o cuadras, de hierba y cebada en los comederos, y si la nieve lo permite, de salir a los bebederos a la luz del día.

Esta es la actividad que realizan esos pastores, que apenas llegan a una decena hoy en día: cuidan dia tras dia de sus rebaños de cabras, ovejas y vacas. Ordeñan, preparan la leche con el cuajo para hacer los quesos en la majada y mantienen con vida las cabañas y los paisajes de los Picos de Europa, otra vida diferente a la ciudad.

El origen de esta actividad se remonta a los oscuros años de la antigüedad. Encontramos rastros, algunos de tipo neolítico, y con una organización parroquial aun en su territorio. Esta actividad cuenta con grandes ciclos desde la prehistoria y el neolítico hasta el día de hoy, en el que estamos asistiendo al final de uno de ellos. Con el fin de este ciclo desaparecerá una importante cultura. 

Hoy en día, asistimos a la expansión de otras dos actividades: el alpinismo y el excursionismo. Los movimientos alpinistas y sus clubes se fundaban a mediados del siglo XIX y en España, los “pirineístas” cogerían impulso.
El movimiento excursionista no dejaba de ser una deriva de otros usos aristocráticos que, como la caza, compartían el mismo espacio. En sus principios se realizaba a espaldas de la cultura del pastor. Nadie imaginaba que ambos mundos se unirían desde el momento que los excursionistas empezaron a utilizar el preciso conocimiento del terreno que poseían los pastores, lo que hizo que aquellos excursionistas y cazadores se convirtieran en sus clientes, siendo citados y elogiados en sus crónicas: por ejemplo tenemos a Gregorio Pérez “El Cainejo”quien junto al marqués Pedro Pidal ascendieron al Pico Urriellu.

Las prospecciones geológicas que fueron realizadas en la segunda mitad del siglo XIX, y las explotaciones mineras que surgieron después se prolongaron durante la primera mitad del s XX y coexistieron tambien junto con el pastoreo. Las empresas mineras repartieron trabajo entre aquellos que vivían en las alturas. Incluso había mujeres que lavaban mineral o cocinaban para los picadores.

Con Pedro Pidal surgen los movimientos conservacionistas, que desempeñaron un papel relevante en el tratamiento territorial; de su impulso se nutrió la torpe tecnocracia franquista y el movimiento conservacionista que florecerá durante la segunda mitad del siglo XX. Su último cuarto de siglo, monopolizado por el turismo y los usos masivos del espacio, conlleva impertérrito el final del pastor.

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