Introducción al mito

Algunos historiadores han llegado a identificar los Picos de Europa con el legendario Monte Vindio en el que, según el cronista Lucio Anneo Floro, los cántabros se refugiaron de las legiones romanas y donde pensaban que «habían de subir las olas del mar antes que las armas de Roma».

En la Ora Marítima, una obra de Rufo Festo Avieno que recoge el periplo massaliota del 530 a. C., ya se describe cómo los navegantes que pasaban por la costa cantábrica hacia Bretaña distinguían estos montes. En el año 1530 el historiador Lucio Marineo Sículo las denominó ya Rupes Europae. Ambrosio Morales, cronista de Felipe II, las cita en 1572 como Montañas de Europa. Fray Prudencio de Sandoval, en 1601, las llama Peñas o Sierras de Europa, al igual que el portugués Rodrigo Méndez Silva, el benedictino Gregorio de Argaiz, el jesuita Luis Alfonso de Carballo y el también monje benedictino Francisco de la Sota.

Existen numerosas teorías sobre por qué recibieron este nombre los Picos de Europa. Tradicionalmente se ha asociado el origen de su toponimia al hecho de que supuestamente era la primera tierra europea que los navegantes divisaban al venir de América, aunque este supuesto no es compartido por muchos estudiosos. Otras hipótesis sugieren que la denominación viene por la sorpresa que para los visitantes de la península suponía encontrar estos enérgicos farallones calizos en los confines de Europa, o que fue acuñada por los peregrinos centroeuropeos a Santiago de Compostela, que habrían denominado así a estas montañas por su parecido con los Alpes. También se sugiere que el nombre proviene de la denominación que le daban los marineros y gente del mar, los cuales veían el primer signo de España, que eran estas montañas. Estos marinos procedían de Europa o de Escandinavia (anteriormente no se las consideraba del mismo continente), y los marinos comenzaron a llamar a estos montes Picos de Europa y Escandinavia. Aun así, este nombre se ha ido perdiendo con el paso del tiempo, pues era largo y costoso, y se fue normalizando hasta que en el siglo XIX adoptó definitivamente el nombre Picos de Europa.

Sea como fuere, la realidad es que se desconoce a ciencia cierta la razón de este significado para estas grandes cumbres, máxime si tenemos en cuenta que los habitantes de las comarcas próximas les llaman simplemente Los Picos. No será hasta partir del siglo XIX cuando la denominación Picos de Europa pase a ser comúnmente aceptada, desechando casi por completo el nombre Picos de Europa y Escandinavia.

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